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EN MEMORIA DE

JUÁN PEREZ

1940 - 2024


La tristeza se entrelaza con la gratitud, y es a través de estas emociones entrelazadas que nos despedimos de aquel ser tan querido que ahora nos ha dejado.
En esta corta existencia, nos encontramos con personas que dejan huellas en nuestras vidas, [Juan Pérez] fue una de esas almas extraordinarias que nos marcan una profunda conexión, un vínculo que se formó no solo en momentos de alegría, sino también en aquellos de desafíos y adversidades.
Al mirar hacia atrás, recordamos a [Juan] como un faro de luz en nuestras vidas. Su amor incondicional y su comprensión empática fueron como un bálsamo que aliviaba nuestras heridas emocionales. Siempre dispuesto a tender una mano amiga o brindar una palabra de aliento, [Juan] se convirtió en un pilar fundamental para muchos de nosotros. La calidez de su sonrisa iluminaba incluso los días más oscuros, y su presencia tranquila nos recordaba que, a pesar de las tormentas, siempre podíamos encontrar refugio en su afecto.
La gratitud que sentimos al haber compartido la vida con [Juan] es palpable. Cada momento, cada risa compartida y cada lágrima derramada se convierten en tesoros invaluables que atesoraremos en el santuario de nuestros recuerdos. La vida de [Juan] fue un regalo para todos nosotros, una lección de amor, bondad y perseverancia. Recordar su legado nos inspira a abrazar la vida con la misma pasión y generosidad que [Juan] demostró en cada paso de su viaje terrenal.
La familia [Pérez] contribuyó a la creación de un entorno cálido y acogedor que irradiaba amor y unidad. Sus lazos familiares eran fuertes, y su amor mutuo se tradujo en un apoyo incondicional que tocó a todos los que tuvieron el privilegio de ser parte de su círculo cercano. 
En los ojos y en sus abrazos encontramos consuelo, y su fuerza nos impulsa a seguir adelante, honrando su legado con la misma valentía y amor que demostraron durante estos tiempos difíciles.
 Su impacto perdura en nosotros, guiándonos con su sabiduría y amor. Aunque [Juan] ya no esté físicamente presente, su espíritu perdurará en cada recuerdo compartido, en cada lección aprendida y en cada acto de amabilidad inspirado por su ejemplo.
Recordemos que la muerte no marca el fin, sino simplemente un cambio en la forma de su existencia. [Juan Pérez] seguirá vivo en nuestro amor, en nuestras historias y en la forma en que vivimos nuestras vidas. Su legado se convierte en nuestra responsabilidad, y en el acto de recordar, honramos no su nombre, sino también a la rica herencia de amor y compasión que nos dejó.
En el transcurso de los días venideros, caminaremos juntos, apoyándonos mutuamente en nuestra tristeza y celebrando la vida que compartimos. Aunque la ausencia física sea palpable, su presencia perdurará en nuestros corazones, guiándonos con amor y recordándonos que, en la oscuridad de la pérdida, aún podemos encontrar la luz del recuerdo.
Hasta que nos volvamos a encontrar, gracias por regalarnos tu amor incondicional, tu sabiduría y tu inolvidable presencia. Descansa en paz, sabiendo que tu legado vive en nosotros y que tu amor perdurará a través de las generaciones venideras. Te extrañaremos profundamente, pero tu luz brillará eternamente en nuestras vidas.

Profesión

Artista / Pintor

Te recordaremos por

Estár con tu familia, ser amante del arte, jugar con tus nietos.

Familia

Hijos: Pedro, Marco, Ana María.

Esposa: Ana María

Gracias por acompañarnos

Que la bendición de Dios esté siempre contigo